Mi presente consciente- parte 2
Ser fiel a mi misma
Gloria Estefania Leandro Campos
1/15/20262 min read
Hace tres años, ocho meses y siete días que no tengo pareja.
No la he tenido hasta ahora porque, primero que nada, necesitaba volver a conocerme.
Aceptar, abrazar y sanar cada una de mis heridas desde la infancia.
Volver a ser esa adolescente feliz, alegre y segura de sí misma, pero ahora convertida en mujer.
Necesitaba mirar mis heridas de frente, sin huir.
Abrazar a la niña y a la adolescente que fui, para reconstruirme desde ahí.
Y, sobre todo, necesitaba perdonar a la persona en la que me había convertido durante mi relación de nueve años y medio.
En segundo lugar, necesitaba empezar a construir mi vida: la que yo quería vivir, la que me hiciera feliz.
Y, por último, aprender a quererme y a disfrutar de cada instante.
Hoy soy la mujer que quiero ser.
Me amo tal y como soy, aunque esté siempre en constante mejora. A veces me reprendo por no cumplir con los tiempos que yo misma me pongo, pero la vida es una sola, y disfrutar de la gente que quiero es una de mis mayores prioridades.
Me gusta mi vida. Tuve —y tengo— la suerte de estar muy bien rodeada.
Reconozco que sigo siendo esa misma chiquilla de 18 años, pero convertida en mujer: con miles de aprendizajes y muchas más herramientas de las que tenía entonces.
También me he dado cuenta de algo: me pasa lo mismo que a los 18 años. En todo este tiempo no me ha gustado nadie ni he conseguido conectar de verdad con nadie, a pesar de haber conocido a varias personas. Y está bien.
Sigo creyendo en el amor, en la conexión, en que hay alguien compatible conmigo en algún lugar.
Mientras tanto, disfruto de mi vida, de mí misma y de la gente que quiero.
Si llega, está bien. Y si no, también está bien. Al final, la felicidad depende de uno mismo, y estar por estar no es una opción para mí.
Tengo muy claro quién soy, lo que quiero y cuáles son mis límites.
Y probablemente, para mucha gente, sea fría, insensible, maleducada y un sinfín de adjetivos negativos.
Pero les digo, con toda la sinceridad, el respeto y el amor del mundo, que me importa cero.
Porque ya me falté el respeto, me humillé, me traicioné y me autodestruí una vez… y no pienso volver a hacerlo
