Mi presente consciente- parte 6
Cinco días que mi mente no supo valorar
Gloria Estefania Leandro Campos
2/12/20262 min read
Hoy toca noche de reflexión... ¿Por qué? Porque esta ha sido una semana que me ha costado mucho sobrellevar.
Hay días en los que el cuerpo habla antes que la mente.
Y hoy, a pesar de que las clases de baile me encantan y normalmente me llenan de energía y bienestar, he salido de ellas con ganas de llorar y los ojos encharcados.
Para mí, eso es una señal clara de que toca parar un momento y analizar qué ha pasado durante esta semana.
Para empezar, he vuelto al gimnasio. Llevo toda la semana levantándome a las 6 de la mañana para ir. He estado cuidando la alimentación (aunque reconozco que me la he saltado un poco). Han sido cinco días obligándome a levantarme temprano, comer algo nada más despertarme e ir al gimnasio sin demasiadas ganas. Aun así, cuando llego intento dar el máximo porcentaje de energía que tengo ese día, aunque muchas veces siento que podría hacer más.
Por otro lado, esta semana hubo un detonante que ha hecho que no me sienta bien. Probablemente, por mucho que uno tenga superadas, aceptadas o gestionadas ciertas cosas de la vida, hay heridas que nunca dejan de doler del todo.
Además, debido a mi estado de ánimo más bajo, no he querido obligarme al cien por cien a seguir la rutina que tenía preparada para esta semana. Y está bien escucharse, mimarse y darse tiempo; pero al mismo tiempo, no llegar al nivel que quiero me frustra y me deja desganada.
Después de escribir todo esto, me doy cuenta de que quizá tengo que empezar a gestionar de otra forma ese momento en el que entro en modo lucha: cuando mi autoexigencia choca con mi autocuidado.
Pero también quiero quedarme con lo positivo de esta semana. La ansiedad que llevaba arrastrando las semanas anteriores ha desaparecido. No siento dolor de la contractura y mi movilidad ha mejorado.
Y eso significa que, aunque mi mente no lo haya querido ver, en solo cinco días ya hay mejoras significativas para mí.
Y salir de clase de baile así, con los ojos encharcados, quizá también sea algo bueno. Tal vez significa que el baile no solo me da energía, sino que también me ayuda a soltar hacia fuera todo lo que llevo dentro.
Y quizá, a veces, eso también es avanzar.
