Reconstruirme desde cero - Parte 3
Parte 3. Poner límites para cuidarme
Gloria Estefania Leandro Campos
2/14/20262 min read
Mientras iba comprendiendo la parte científica de lo que me había ocurrido, seguía sin entender cómo había podido sostener durante tantos años un estado constante de alerta y malestar.
Esa pregunta me acompañaba cada día.
La información y el trabajo emocional comenzaron a caminar de la mano.
Mi mente entendía.
Y mi cuerpo empezaba, por fin, a procesar.
Con el tiempo empecé a mirar mi historia con otros ojos.
Comencé a reconocer en mi familia dinámicas muy parecidas a las que había vivido durante mi relación.
Me di cuenta de que había minimizado y permitido muchas cosas porque habían sido normalizadas desde mi infancia.
No era que no hubiera visto lo que estaba ocurriendo.
Es que no tenía el marco ni las herramientas necesarias para interpretarlo de otra manera.
Antes incluso de terminar la relación ya estaba, sin saberlo, ensayando mis primeros límites.
Tras la ruptura, ese movimiento también se extendió hacia mi familia.
Empecé a identificar mis detonantes y a escuchar las señales de mi cuerpo y de mis emociones cuando algo me sobrepasaba o me hacía daño.
Entonces comprendí algo esencial.
Mi forma de ser y mi carácter nunca habían sido el problema.
Lo que me faltaban eran límites claros y herramientas para sostener y regular mis emociones cuando se activaban con intensidad.
Esa comprensión fue dolorosa.
Pero también profundamente reparadora.
Por primera vez dejé de juzgarme y pude empezar a mirarme con compasión.
Meses después de la ruptura decidí tomar distancia de mi familia.
No fue un acto de rechazo.
Fue un acto de cuidado.
Necesitaba silencio.
Necesitaba espacio para sanar.
Y necesitaba volver, algún día, desde un lugar más consciente, más seguro y más fiel a mí misma.
Hoy sé que aprender a poner límites no fue alejarme de los demás.
Fue acercarme a mí.
Me distancié para encontrarme.
Y, desde ese lugar, comprendí que cuidar mis límites también era cuidar mis vínculos.
Conmigo.
Y con los demás.
La importancia de los límites
Desde la psicología, los límites se entienden como estructuras internas y relacionales que organizan nuestra experiencia emocional y la forma en la que nos vinculamos con los demás.
No son muros que levantamos para alejarnos.
Son marcos que nos permiten saber quiénes somos, qué necesitamos y qué estamos dispuestas a tolerar.
Cuando crecemos sin límites claros, nuestro sistema nervioso aprende a adaptarse al entorno, incluso cuando ese entorno es demandante, inconsistente o invasivo.
Con el tiempo, esa adaptación puede traducirse en hiperalerta, dependencia emocional, dificultad para decir «no» y una tendencia constante a priorizar las necesidades de los demás por encima de las propias.
Aprender a poner límites también ayuda a regular nuestro sistema nervioso.
Al marcar hasta dónde llegamos, disminuye la activación del estrés, se reduce la rumiación mental y recuperamos una mayor sensación de seguridad y control interno
