Serotonina: la obsesión disfrazada de amor

También estaba la serotonina, asociada al equilibrio emocional y a la regulación del estado de ánimo. Diversos estudios muestran que, en las primeras fases del enamoramiento, los niveles de serotonina tienden a disminuir.

Esa bajada explica por qué mi mente se volvió tan obsesiva: pensamientos intrusivos, rumiaciones constantes y dificultad para concentrarme en otras áreas de mi vida. Más tarde supe que algunos estudios encontraron niveles de serotonina en personas recién enamoradas similares a los de personas con rasgos de trastorno obsesivo-compulsivo.

Por eso hoy puedo decir que, durante mucho tiempo, llamé “amor” a un estado de gran desregulación emocional. No es que el amor sea una enfermedad mental, pero el enamoramiento temprano sí puede parecerse, en términos neurobiológicos, a estados de intensa activación, ansiedad y obsesión.

A esto se sumaba el cortisol.